Inicio Munoaundi Bronce Final – Edad del Hierro

Bronce Final – Edad del Hierro

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Los procesos que se gestaron durante el primer milenio antes de nuestra Era transformaron profundamente los modos de vida y la organización de los grupos que vivían en el actual territorio de Euskal Herria. Las novedades y aportaciones desarrolladas pueden ser consideradas como los pilares de la civilización que hoy en día conocemos: consolidación de la agricultura y ganadería, desarrollo del urbanismo, aparición de la metalurgia del hierro, etc.

En Gipuzkoa conocemos diez poblados fortificados y algunos lugares de habitación al aire libre. Además los cromlechs pirenaicos o mairubaratzak son muy abundantes en el noreste del territorio.

MODOS DE VIDA

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Durante el primer milenio antes de nuestra Era, las principales bases económicas eran la agricultura y la ganadería. La deforestación de los bosques en este sentido fue bastante acusada para conseguir espacios amplios para el cultivo del cereal y para la hacienda animal, además de para otros usos como la construcción de los poblados. Principalmente cultivaban cereales (trigo, cebada, mijo...) y legumbres (guisantes, habas...).

En cuanto a la ganadería, también sufrió un avance extraordinario. Testigos de ello son los numerosos fragmentos de hueso recuperados en las excavaciones, que indican que la caza era cada vez más escasa, marginal en los últimos milenios. Las principales especies que criaban eran vacas, ovejas, cabras y cerda, y entre las cazadas, el ciervo y el jabalí.

Además de estas actividades, no podemos olvidar la importancia que tendría la recolección de frutos y plantas silvestres, la cual tuvo en la Prehistoria y hasta hace poco tiempo en muchos lugares, un papel significativo en la alimentación, tanto humana como animal.

En esta época la metalurgia tuvo un peso importante en esta época. Se dieron grandes cambios, en lo referente a la técnica y al aprovechamiento de nuevos minerales. De este modo, durante la segunda mitad del I milenio se empezó a trabajar el hierro, un metal que trajo consigo novedades significativas en el resto de ámbitos económicos.

POBLADOS FORTIFICADOS

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Los poblados fortificados de la Edad del Hierro suelen estar localizados en sitios estratégicos, controlando las principales rutas de paso y amplios espacios a su alrededor. Normalmente estos lugares cuentan con una defensa natural importante, escogiéndose siempre los puntos más elevados del entorno. Asimismo, esta defensa natural se completaba con estructuras artificiales construidas por sus pobladores: murallas, fosos y aterrazamientos.

En el interior de los poblados se construyen casas, cuyas características pueden sufrir variaciones según la zona, ya que se levantan con los materiales accesibles en cada sitio: normalmente madera, piedra y tierra; en algunas ocasiones se acondiciona el estrato del terreno para levantar las casas.

Durante la II Edad del Hierro -aproximadamente los últimos 400 años del milenio- se dieron los primeros pasos de urbanismo. En Alto de la Cruz (Nafarroa) o en La Hoya (Araba), poblados construidos en terrenos llanos, se ha documentado una red urbana constituida por calles y/o manzanas de casas. En otras zonas más abruptas, sin embargo, se solían realizar aterrazamientos para construir en ellos las casas alineadas.

NECRÓPOLIS

Una de los rasgos principales de la Edad del Hierro será el modo de enterrar a los muertos. Si en épocas anteriores inhumaban a los cadáveres, en este período se introduce un nuevo rito: la incineración, es decir, queman el cuerpo del difunto y posteriormente entierran sus cenizas..

La forma de enterrar estas cenizas, junto con el ajuar también quemado, es variada: por un lado, tenemos los cromlech pirenaicos y por otro, aunque de momento en número escaso, las necrópolis asociadas a los poblados, tipo campos de urnas.

En lo referente a los cromlechs, éstos se sitúan en un espacio bien delimitado de Euskal Herria, concretamente en la zona noreste, teniendo el río Leitzaran como límite este, y desde allí se distribuyen siguiendo los grandes cordales del Pirineo hasta Andorra.

CROMLECHS

Munoandi7Estos círculos formados por piedras se localizan aislados o agrupados en conjunto y suelen asociarse a la actividad pastoril, por su situación en los espacios propicios para el pastoreo. Las cenizas del muerto se colocan en el centro del círculo, en una cista construida con lajas de piedra, en un recipiente cerámico o directamente en un agujero realizado en el medio. El ajuar que acompaña a los restos incinerados del difunto suele ser muy escaso o inexistente: sílex, cristal de cuarzo, fragmentos cerámicos, algún objeto metálico, etc.

Siguiendo las tesis del arqueólogo X. Peñalver, y teniendo en cuenta la especificidad y delimitación de este tipo de monumentos funerarios, podrían corresponderse con un grupo de población cohesionado, que en principio no parece tener relación directa con las gentes que habitaban los poblados fortificados. Por el momento, en Gipuzkoa, estamos trabajando para localizar, por un lado, los lugares de habitación de los constructores de los cromlechs, y por otro, las necrópolis pertenecientes a los poblados fortificados, con el fin de conocer y entender las relaciones existentes entre estos dos mundos.